2.2. Memorias soñadas.

Aunque fuese imposible dejar la historia exenta de contaminaciones legendarias, nuestro conocimiento acerca de lo que hemos venido a ser no podría prescindir de la leyenda. La historia, la de los grandes asuntos (...) pero también la de los lugares pequeños y los sucesos menudos es la memoria desde la vigilia y la razón, pero la leyenda es la memoria desde la intuición y el sueño, una memoria soñada en la que se conservan sombras y signos sin los que ni la gran historia ni la pequeña, se podrían entender del todo. 

José María Merino, Leyendas españolas de todos los tiempos.

Actividad de lectura: "Leyenda de la cueva de la mora"


Cuentan que una vez, en cierto lugar de Castilla, en la época de la Reconquista, existió una ostentosa vivienda de un árabe famoso por sus riquezas y también por tener una hija de gran belleza a quien ninguno de sus pretendientes había logrado conquistar.

Un día llegó hasta allí un caballero cristiano que se enamoró perdidamente de la joven doncella y fue correspondido por ella con la misma pasión. Secretamente se veían todos los días y se prometían amor eterno, pero aquella situación se fue haciendo cada vez más difícil para la joven mora por las diferencias de raza y religión que les separaban. La familia de ella estaba en contra por el odio entre árabes y cristianos durante las guerras de Castilla. Por tal motivo, prohibieron a la joven que continuase sus relaciones con el caballero castellano. El padre encerró a su hija en su propia casa, de la que no podía salir nunca ni ver a nadie. El enamorado caballero, desesperado de amor, marchó a la guerra y abandonó aquel lugar. 

En vano esperó la muchacha su regreso. Nunca pudo saber si la desesperación había empujado al joven amante a la muerte en la guerra o si, tal vez, la había olvidado por otra mujer. Pero ella se mantuvo firme en sus sentimientos y, año tras año, esperó su regreso. Sus padres intentaron casarla varias veces con jóvenes de su misma religión pero ella los rechazaba en contra de la voluntad familiar. Un día su padre, cansado de tantas afrentas, decidió castigarla y ordenó que la encerraran en una cueva de aquellos parajes, creyendo que así vencería su obstinación. Pero todo era inútil, la joven recibía su castigo con humildad y resignación. Así, se dejó encerrar y siguió llorando la pérdida de su amado con la esperanza siempre viva de su regreso.

Dice la leyenda que allí pasó varios años y que por fin murió de pena. Desde entonces, la gruta se conoce con el nombre de "Cueva de la Mora".

Cuentan también que su alma, siempre esperanzada, vaga todavía por allí, aguardando la vuelta del caballero cristiano y que todos los años, en el mismo día de su partida, el espíritu de la joven se libera por unas horas de su cautiverio y sube hasta la colina cercana para otear el horizonte por donde espera ver regresar a su amado. Algunos afirman que una figura muy blanca y muy fina se deja ver en las noches oscuras, otros dicen que es simplemente, un rayo de luna.

 

Tras la leer la leyenda, ensaya un poco y graba tu lectura en un programa de edición de audio (por ej. "Audacity") y súbela a tu blog de aula.

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